Los deberes ¿más importantes que el propio niño?

Por fin parece que se abre en España un debate público sobre deberes, ya era hora. Este va a ser un post algo diferente en el que no sólo aparecerán pinceladas sobre Disciplina Positiva para padres como en otras ocasiones.

Somos ya muchas familias y profesores los que desde hace tiempo llevamos movilizándonos con el tema, esto no es nada nuevo, así que ya es hora de hacer algo y evolucionar.

Ante todo desde Criar en Positivo queremos mostrar todo nuestro respeto a maestros, profesores y padres que defienden a capa y espada la cultura de deberes. Y lo respetamos porque entendemos que no es su momento para aceptar los cambios, ya sea por desconocimiento, miedo, comodidad o el motivo que sea, es su opinión y por ello lo respetamos.

Esto no significa que el resto de padres y educadores que desesperadamente hacemos todo lo que está en nuestras manos para lograrlo debamos quedarnos callados y simplemente aceptar lo que nos imponen. Es posible hacer las cosas de manera diferente, no es ninguna utopía, existe cada vez en más centros y con estupendos resultados. Los datos no engañan, no es algo con lo que queramos hacer demagogia, es real y tangible.

Cuando damos tanta importancia a los deberes como parte fundamental en la educación estamos dejando de darle a los niños la importancia que deben tener ellos. Los protagonistas en esta historia son los niños, no los deberes o los resultados. ¿Es más importante el resultado académico que el propio niño?

Cuando como madre escucho decir que los niños deben tener la responsabilidad y la carga de hacer sus deberes para ser alguien en la vida, me pregunto cuando dejaremos la creencia de  “tenemos que sufrir para ser “alguien” en la vida”. Lo primero es descubrir quién es ese “alguien” y a dónde queremos llegar, algo que no vamos a descubrir cuando te obligan a hacer tareas sin objetivos. Lo segundo, ¿no será mucho más fácil llegar a ser ese “alguien” sin esa carga tan pesada que nos meten en la mochila?.

¿Qué es lo que buscamos como padres o como maestros en la educación de los niños? ¿Que saquen buenas notas o que aprendan las habilidades de vida que les van a motivar para aprender todo lo que necesitan?

¿Y las habilidades de vida las van a adquirir memorizando un poema a la semana por las tardes al salir del cole para repetirlo como papagayos después en clase?. Esto es un ejemplo real en una clase de primaria, es decir, niños de 6 años.

¿Y  que va a pasar con estos niños cuando lleguen a quinto de primaria si desde que tienen 6 años se les obliga, sin aportar ni un ápice de motivación, a memorizar para soltarlo después y olvidarlo, a hacer deberes entre 1 y 2 horas cada tarde y a estudiar para realizar cada semana exámenes de las distintas asignaturas?

¿De qué nos sorprendemos cuando estos niños abandonan todos los estudios cuando finaliza su obligación?

¿De qué nos estamos quejando como padres porque nuestros hijos se niegan a hacer sus deberes ?

¿O es que los padres con niños de 5 años ya estamos deseando que  nuestro hijo sepa leer y escribir y reforzamos esta cultura de deberes porque nos han dicho que es lo mejor y que si no lo hace nuestro hijo irá retrasado?

¿Por qué lo hacemos, quizás nos han enseñado que es así como se debe hacer? ¿Quizás por no tener nosotros los recursos y es lo que nos han grabado a fuego? ¿O quizás porque no nos han mostrado otra manera de hacerlo?

No importa, no vamos a buscar culpables ni motivos, vamos a encontrar las soluciones para cambiar las cosas, que tanto profesores como padres y por supuesto niños tengamos otra oportunidad.

¿Y qué ocurre con los padres y maestros que nos hemos dado cuenta que esto así no funciona?

Lo que ocurre es que nos piden respeto, pero en cambio tachan de locos y presionan con no cumplir con lo establecido a los maestros que intentan ejercer una educación respetuosa. Una educación en la que se buscan y encuentran soluciones, basada en la confianza, implicación y motivación de niños y familias. Y a los padres que lo manifestamos y mostramos nuestra posición ofreciendo alternativas, nos llaman exagerados. Algo que al final para lo único que sirve, es para perjudicar a los niños.

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¿Qué pasaría si tuviéramos en cuenta a los niños dejando a un lado los resultados?.  Son la parte fundamental en esto y apenas les hacemos partícipes de la situación. ¿Qué opinan ellos de los deberes y de lo que se encuentran cada día en el colegio?. ¿Cuándo tenemos en cuenta su opinión?.

Empezamos a tenerlos en cuenta cuando ya tienen 10 años y las luchas en casa son tremendas. Pero ¿qué pasaría si los tuviéramos en cuenta desde su primera etapa en infantil?, ¿si les dejáramos participar en su proceso de educación?.

Cuando un niño de 4 años llega un fin de semana con una ficha (a lo que no vamos a llamar deberes) y los padres lo aceptamos aunque nuestro hijo no quiera hacerlo, estamos dejando de tenerlos en cuenta. Ese niño de 4 años tiene que tener la oportunidad de decidir si quiere hacer la letra L, la letra M, o lo que quiere es contar fichas y hacer filas con sus juguetes preferidos con lo que también está aprendiendo. O quizás, podemos respetar que lo que necesite sea simplemente jugar y pasar tiempo de calidad con sus padres, en el que no haya que crear un mal ambiente por tener que dedicar ese tiempo y “obligar” a ese niño, para hacer esa ficha (a la que no vamos a llamar deberes). Al fin y al cabo sólo tiene 4 años…..

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¿Qué nos pasa a los padres? Que tampoco nos dan la oportunidad para poder tenerlos en cuenta. Desde los centros educativos se nos “presiona” desde que están en infantil para después entrar en primaria, con los deberes y exámenes. Llega la reunión de comienzo de curso en primero de primaria y sales con los pelos de punta aterrorizada. Aquí me voy a tomar la libertad de hablar como madre, ya que si en algún momento se te ocurre decir que tienen muchísimos deberes te dicen dicen sin reparo alguno que no es así, que no pasan tanto tiempo haciendo deberes. Cuando ves cada día a tu hijo unos dos horas de media con ellos.

Esto es algo que a algunos profesores les cuesta reconocer. El hecho de que sus alumnos le dediquen tanto tiempo durante la tarde o el fin de semana en casa para hacer deberes y estudiar cuando en clase no tardan tanto. Los niños en clase son alumnos y dejan de ser niños cuando con 6 años pasan obligatoriamente a estar sentados prácticamente toda su jornada, en silencio y escuchando a su profesor. Eso teniendo suerte de no ser castigados sin recreo.

El ejemplo es claro, un adulto que tiene que llevarse tarea a casa después de haber estado trabajando sin parar dentro de su jornada laboral, ¿lo hace igual y con el mismo ánimo y humor que en el trabajo o por lo general lo que nos apetece es disfrutar de la familia y tendemos a distraernos o incluso nos ponemos de mal humor?. Lo que les sucede a los niños en casa es que les falta el apoyo de su profesor, están en otro ambiente y en otro momento, ya han acabado su jornada. ¿O es que la jornada escolar no tiene horario?. ¿Será que pronto los alumnos tendrán que pagar cuota de autónomos?, se parece bastante la jornada de un autónomo a la de un niño.

¿Qué les pasa a los profesores?. Cuando terminan sus estudios tienen que hacer otra carrera, la de la vida en la escuela, igual de importante o más que la oficial y la que se basa en los resultados de unas notas. Y esto no es que me lo invente como madre, es testimonio de maestros desesperados que quieren cambiar y no saben por donde empezar.

Tengo que agradecer y dar mi más sincera enhorabuena a todos lo maestros y padres que día a día aceptan que se puede cambiar y comienzan a dar pasos para lograr este cambio.

A día de hoy cada vez son más los centros en los que lo más importante son los niños y no los resultados. Y si esto es así y además funciona, es por algo, es porque se puede de verdad. No son necesarios esos deberes obligados para que los niños aprendan.

También dar la enhorabuena a quienes han dejado de usar el castigo como “arma” de control.

Aunque cierto es que se sigue haciendo en centros en los que sacan a los niños al pasillo, los dejan sin recreo o los ponen mirando a la pared como castigo. ¿Dónde queda la educación aquí para los niños y sobre todo dónde queda el respeto?, ¿qué aprenden cuando miran hacia una pared con todos sus compañeros mirando como está castigado?.

¿Qué se consigue con los deberes impuestos y obligados?, ¿que aprendan o  que se desmotiven y pierdan la ilusión por aprender?.

Para todos, niños, padres y educadores, usemos el camino que nos ofrece la Disciplina Positiva y acerquemos la educación a todas las herramientas que nos proporciona. Olvidemos que en la vida hay que sufrir para llegar a ser alguien, olvidemos los deberes sin ningún objetivo y logremos que nuestros hijos tengan la ilusión por aprender.

Para acercarte a un estilo de crianza positiva, en Criar en Positivo tenemos talleres, asesorías y consultas online. Si deseas información escribe a talleresdp@criarenpositivo.es

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Johannes Ruiz

Autor de la publicación

Mamá de tres mosqueteros. Convencida de que el amor no malcría. Difundiendo la Crianza Positiva. Pedagoga, Coach de Familia & Inteligencia Emocional, Educadora de Disciplina Positiva para Padres y Profesores.

There are 2 Comments

  1. Publicado por pequefelicidad Responder

    Precisamente hoy en el blog hablaba de este tema. Mi opinión es que el tema de los deberes es sólo una de las cosas que deberían cambiar en nuestro sistema educativo. Lo cierto es que creo que a veces nos preocupamos más de conseguir la excelencia que del camino que recorren nuestros hijos. Quizá sería conveniente plantear y poner encima de la mesa las necesidades de los niños, que muchas veces no se tienen en cuenta; necesidad de juego, de movimiento, de experimentar…
    No soy de extremos, no veo mal que a un alumno de 14 años le manden un trabajo experimental, que tenga que investigar sobre un tema que le interese, visitar un museo… No sé, creo que fuera del aula los deberes deberían motivar a los niños. Los deberes tal y como están concebidos son monótonos, tediosos, repetitivos… Es una extensión de la enseñanza que reciben en el aula…
    Enseñar bonito es igual a niños que son felices aprendiendo.

  2. Publicado por Silene Calix Responder

    La verdad que tienen que haber cambio… mi hijo de 5 y medio está en preescolar y no le agrada llegar de la escuela y hacer tareas dice que es muy aburrido, prefiere dibujar y pintar o hacer manualidades… algo mas de movimiento y de imaginación… le pregunto cada día si aprendió algo interesante y me dice que no… que es muy aburrido y que lo que mas le agrada es el recreo…. Dios santo digo en mis adentros será que ya no hay maestros motivadores y amantes de la enseñanza !!! siento que el niño se divierte y aprende cosas interesantes mucho mas conmigo, por qué los educadores no buscan formas divertidas para enseñar, si es que es su vocación….

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