Mi hijo pega ¿qué puedo hacer?

Cuando escucho mi hijo pega, enseguida me llega la desesperación e impotencia que sienten los papás. Se hace muy cuesta arriba abordar la situación con calma, especialmente cuando tu hijo te pega.

Cuando un niño te pega una vez y le regañas o le castigas y vuelve a ocurrir, significa que algo estás haciendo mal. Cuando un comportamiento se repite una y otra vez, acaba convirtiéndose en un hábito que después es mucho más complicado modificar. Cuando detectemos un problema es importante que lo solucionemos a la mayor brevedad para que no se convierta en un hábito.

Es importante que analices muy bien la situación y seas consciente de por qué tu hijo te pega. Cuál es el motivo por el que lo hace. Me refiero a por qué lo necesita, no a que si te ha pegado porque no le has dejado hacer algo o porque no le has comprado un juguete. Tienes que buscar cuál es la necesidad que tiene tu hijo para que de manera habitual te pegue. Si encuentras su necesidad más básica, lo que realmente le motiva a hacerlo, simplemente con cubrir esa necesidad tendrás la solución.

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Mi hijo pega: ¿Qué necesita tu hijo?

Un ejemplo de necesidad puede ser la toma de control. Los niños y los adultos tenemos muchas necesidades y una de ellas es la toma de control. Hay personas que no tienen inconveniente en dejarse llevar por otras, se sienten cómodas y les gusta, pero hay otras que necesitan llevar el control no sólo de sí mismos, sino de parte de lo que les rodea. Si no tienen ese control entran en un círculo de frustración, que para un adulto puede ser un enfado que controla y que entiende que no puede dirigir la vida de los demás, pero que en un niño es más complicado.

Un niño que necesita controlar y no puede hacerlo (porque lógicamente ni es posible ni sano), le lleva a descontrolarse en sus emociones, entrando en un estado de ira que expresa de forma violenta. La solución en este caso es fácil, darle el control sobre ciertas situaciones. Tenemos la tendencia a pensar que como son niños no pueden hacer ciertas cosas, pero hay niños que necesitan hacer esas cosas. Da igual la edad que tengan. Además pueden hacer muchas más cosas de las que creemos que pueden hacer.

¿Qué pasaría si le dejas elegir?

Cualquier comportamiento tiene una necesidad de fondo y en los niños lo más habitual es expresarla de manera violenta, ya sea tirándose al suelo en mitad de la calle, encerrándose en alguna habitación, escapándose o la que más suele afectarnos: Pegarnos.  Observa mucho a tu hijo y busca esa necesidad. No es fácil, entre otras cosas porque seguramente ni tu propio hijo sepa cual es exactamente su necesidad, pero la tiene y entre los dos podéis averiguarlo.

Mientras lo hacéis y siga ocurriendo es muy importante que mantengas firme tu límite de no pegar. Hace días hablábamos de los límites  y os contábamos que muchas veces tienen demasiados límites lo que hace que se cansen de todo y los ignoren, por lo que os decíamos que a veces hay que ampliarlos, pero pegar es uno de los límites que no se puede ampliar. No se pega, de ninguna manera se pega. Al igual que nosotros no pegamos a nuestros hijos ellos no nos pegan a nosotros. No hay opción en esto, no se pega.

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¿Qué hacemos cuando pegue?

  • Protegerle y protegerte

Si su ira es muy fuerte y está muy descontrolado, sal de la habitación donde os encontréis. Aléjate. Tranquilamente le dices que vas a irte a otra habitación hasta que se calme y podáis encontrar una solución. Sin reproche, sin gritarle y sin que sea un castigo. El mensaje que le debe llegar es “entiendo tu enfado, voy a esperar a que te calmes para poder hablar y que podamos encontrar juntos una solución”. Es importante que aunque no entendamos el  por qué se está comportando de esa manera, le hagamos saber que aceptamos y entendemos su enfado.

Pueden ocurrir 2 cosas. Tu hijo se sorprende y deja de pegar o se pone más furioso, te agarra, sigue pegando y no te deja ir.

Si ocurre lo primero, es el momento de poder hablar, sin reproches y valorando la situación. El otro día comentábamos alternativas para los premios y castigos que puedes aplicar en ese momento.

Si ocurre lo segundo, sigue enviando el mismo mensaje pero protégete, no dejes que te pegue. Con mucho cuidado, colócate por detrás para abrazarle y poder evitar que te pegue, sin hacerle daño. Ofrécele la posibilidad de iros a otro lugar donde podáis calmaros si no quiere que te vayas tu.  Cuando se le pase, muy importante que le expliques que le sujetas para defenderte, porque cuando te pega te duele, que no le estás castigando, solo quieres abrazarle para que se calme y no quieres que se haga daño, ni que te lo haga a ti tampoco.

A veces la ira y la frustración que sienten es tan intensa, que tienes que protegerte, pero para ellos también es muy intenso que los sujetes. Si lo puedes evitar solo retirándote o alejándote un poco y diciéndole que estás esperando a que se le pase, mucho mejor. Muchos niños en el momento del abrazo al notar el contacto se relajan y ese momento tan tenso termina.

Depende muchísimo de tu estado. Si estás calmado, en cuanto entres en contacto con él y note tu abrazo y tu calma, se calmará. En cambio si tu abrazo es violento y lo haces  demostrando  superioridad y control, no va a parar, va a seguir luchando contigo. Es un trabajo de control por ambas partes.

Por eso la primera opción suele ser la más efectiva, porque permite que tanto niños como adultos nos calmemos. Después de la marea, llega la calma y podemos encontrar una solución respetuosa para todos.

  • Dejar claro que pegar no es una opción.

Repetirlo las veces que hagan falta incluso cuando no esté sucediendo. No es cuestión de darle la tabarra todo el día con lo mismo, pero puedes hacerlo mediante cuentos o situaciones similares que aunque te parezca que no lo van a relacionar, sí lo hacen, pero no lo van a tomar como “la charla que me da mi madre”. Con independencia de que el niño tenga 2 años o 10, el mensaje que debemos hacerles llegar es, que entendemos su situación y su enfado, pero pegar no es ninguna opción, pegar está mal y duele.

Su cerebro termina de formarse aproximadamente a los 20 años por lo tanto hay que ser muy claros con este mensaje.

  • Solucionar

Pegar está mal, no es un juego y lo vamos a solucionar. Importante que sepan que lo vamos a solucionar y además que no es un juego. A veces cuando son muy pequeñines lo inician como juego y acaba haciéndose hábito. Somos sus padres y familiares los que no queremos que peguen pero que de manera “graciosa” jugamos a pegar desde que son pequeños haciendo bromas con ellos. Cuidado con esas bromas. Por tanto, no jugar a pegar.

 Evitar decirles “no se pega”, cambiarlo por pegar duele y está mal, evitemos todo lo posible la palabra no.

Hay que hacerles sentir seguros y si comprendemos que tipo de necesidad es la que tienen, que como padres y observándoles lo vamos a saber, la solución la tendremos en nuestra mano. A veces tardamos un poquito porque nosotros mismos estamos cegados con que “este niño qué mal se porta” y no vemos más, pero cuando nos damos cuenta de que podemos ver más allá de lo mal que se porta y lo que hay detrás, vemos rápidamente la solución. Todo comportamiento tiene de base una necesidad, busca esa necesidad en tu hijo.

mi hijo pega

Os propongo un ejercicio bastante útil que haciéndolo hábito conseguimos que el niño sea más consciente de la situación, hasta que encontremos cuál es la necesidad que tiene para dejar de pegar.

“La palabra llave” Este ejercicio se llama palabra llave.

En un momento en el que el niño esté relajado y esté dispuesto a escuchar, hacerle la propuesta.

Explicarle que como hay ocasiones en las que perdemos los nervios y a veces nos pega y nosotros nos enfadamos mucho, qué le parece (preguntarle para que se sienta partícipe), si escogemos una palabra, su favorita (que sea él quien la elija), y cuando ocurra esta situación cualquier miembro de la familia tiene que decir esa palabra para avisar que hay que parar, que no está bien lo que estamos haciendo.

Que no sienta que sólo va a ser una palabra que nosotros usemos para pararle a él. Explicarle que esta va a ser una palabra que va a abrir una puerta (palabra llave), que vamos a usar para sacar al enfado por esa puerta.

Cuando cualquier miembro de la familia tenga un comportamiento no adecuado ya sea papá, mamá o el niño, uno de los miembros tiene que decir la palabra llave para que todos reaccionemos y abramos esa puerta, ya sea una puerta real o imaginaria.

Cuando se diga esa palabra, tendremos que parar lo que estemos haciendo, calmarnos de la forma que necesitemos, ya sea tumbándonos en el suelo, o quedándonos en otra habitación, (acordar durante la propuesta qué es lo que haréis cuando algún miembro de la familia diga esa palabra) y acabar con ese enfado, dejarle al otro lado de la puerta.

Para un adulto el tema de abrir una puerta imaginaria y sacar un enfado nos puede sonar un pelín raro, pero estamos hablando de un niño, para el que va a suponer una liberación saber que puede hacer algo más a parte de pegar y que va a ser algo que va a poder usar para cuando nosotros nos enfademos y gritemos.

Para un adulto imaginar la puerta y abrir con una llave imaginaria que va a sacar un enfado nos resulta muy raro, pero cuando tu hijo te dice esa palabra llave porque le estás gritando, te paras en seco, te quedas helado, no te hace falta ni puerta ni nada. Este ejercicio es muy útil para todos.

Soluciona muchos de los conflictos en casa, peleas entre hermanos o desacuerdos familiares.

Para que sea eficaz debe ser una propuesta, no una obligación, debe ser partícipe del ejercicio. Tú como padre debes asumir que él va a usar esa palabra para “pararte” a ti también. 

Con este ejercicio poco a poco irá cambiando su hábito de pegar, no va a ser algo inmediato pero sí le va a ir haciendo frenar. Mientras irás averiguando qué es lo que necesita realmente.

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Johannes Ruiz

Autor de la publicación

Mamá de tres mosqueteros. Convencida de que el amor no malcría. Difundiendo la Crianza Positiva. Pedagoga, Coach de Familia & Inteligencia Emocional, Educadora de Disciplina Positiva para Padres y Profesores.

There are 12 Comments

  1. Publicado por Bea Responder

    Qué buenas ideas! Gracias!

    • Publicado por Ana Responder

      Gracias a ti por dedicarnos tu tiempo. Un abrazo

  2. Publicado por angeles Responder

    Que bien explicado, muchas gracias, a mí mi peque no me paga, bueno lo hizo dos veces y no se que hicimos que nunca más, pero la práctica me va a venir genial para cuando se enfada y dice que no puede parar de llorar porque está triste, lo haré y veré a ver que pasa, gracias

  3. Publicado por mariana Responder

    Muy interesante el artículo, muy buenas las propuestas y muy conscientes sobre todo. Gracias

  4. Publicado por Enfadarse sin pegar | Asi piensa una mamá Responder

    […] si dejamos de pegar gracias a eso, después ya trabajaremos los gritos ¿no? También podéis leer este artículo sobre qué hacer cuando los niños […]

  5. Publicado por Ileana Responder

    No soy madre pero trabajo con niños y padres y esta página es fantástica para poder aplicar las estrategias que aqui se menciona, enhorabuena!

    • Publicado por Ana Responder

      Muchísimas gracias Ileana, el trabajo con niños es estupendo y aplicar la Disciplina Positiva con ellos es una de las mejores opciones. Muchas gracias por leernos y comentar. Un abrazo.

  6. Publicado por Andrea B Responder

    Interesante perspectiva, tengo dos niños, 3 años y 1 año y medio. El pequeño le pega al grande cuando se enoja, como podría reaccionar yo ante esto para que no se vuelva un hábito?

  7. Publicado por Jenifer Responder

    Yo tengo una nena de 8 meses. Es muy inteligente y despierta para su edad, cuando no se hace lo que ella quiere su reacción es hacer rabieta, arañar o pegar. Si se regaña, ella hace gestos de que está regañando también; y si se le da un toque suave a modo pela , ella devuelve el golpe. Si se le habla a modo de reflexión ella desvía la mirada , se concentra en algo más e ignora lo que se le dice

    A veces es difícil domar su carácter pero desde ahora hay que hacerle entender que sus reacciones no son adecuadas.

  8. Publicado por karen rigo Responder

    Hola necesito un video o consejo urgente ya no puedo con esta situación..gracias..

  9. Publicado por Georgina Cravioto Responder

    Sabio consejo…lo pondré en practica..muchas gracias!

  10. Publicado por Taisa Responder

    Pues estamos en estas… Y el niño ya es más grandecito, como para razonar un poco, pero hablando no hay manera,se enfada y nos pega, y si en ese momento le decimos que pare que eso no está bien, el dice que si, que cuando uno se enfada hay que pegar a los papás, lo hablamos luego con más calma, parece que lo entiende, nos dice el mismo que eso está mal, pero luego lo vuelve a hacer… Tendré que darle vueltas a lo de la necesidad… Pero en cuestión de que sea muy posiblemente que quiere tener el control… Precisamente nosotros le dejamos bastante libertad para muchas, cosas, pero hay cosas que tienen que ser (lavarse los dientes, ir a la guardería, no se puede comer solo chocolate y a todas horas…) o que queremos que sean así como que cenamos en la mesa todos juntos (aparte de que si se lleva comida al salón deja todo lleno de migas…), O que tiene un tiempo limitado para juegos o ver vídeos. Y claro, son precisamente las cosas con que acabamos con enfados… Pero no podemos flexibilizar más.

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