La importancia de cuidarse

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Hace unos días hablábamos de lo importante que es cuidarse, y de lo que nos afecta no cuidarnos. A lo largo del día vamos acumulando demasiada presión y demasiado estrés, tanto que cuando pasa el tiempo al final nos pasa factura. Nuestro humor no es demasiado bueno y nuestras ganas de afrontar cosas distintas tampoco son las mismas. Perdemos ilusión y parecemos autómatas haciendo lo que se supone que tenemos que hacer. Tenemos que desconectar el piloto automático.

LLega un momento en el que nos damos cuenta que hay momentos en los que debemos pararnos y reflexionar para pensar qué es lo que queremos, lo que tenemos, lo que estaría bien tener y lo que podemos hacer para que no parezcamos autómatas que van por la vida sin disfrutarla y sin vivirla. ¿Estás seguro que disfrutas de todo lo que tienes?. Si respondes que sí, enhorabuena, eres muy afortunado. Si respondes que no, estás dando el primer paso para lograrlo.

Hay que reconocer los momentos buenos que tenemos a lo largo del día y a lo largo de nuestra vida, y guardarlos  para que cuando tengamos uno de esos malos días podamos sacarlo de nuestra memoria y aferrarnos a él.

La importancia de cuidarse: “Disfruta los buenos momentos”

Dedicarnos tiempo a nosotros mismos es fundamental para que no nos carguemos en exceso y podamos mantener una relación, especialmente con los niños, más respetuosa, sin tensiones y sin agobios.

Estar sobrecargados hace que estemos mucho más tensos y cualquier pequeña cosa que ocurre, nos hace explotar. Si estamos más relajados y no tenemos tensión acumulada, nuestras reacciones ante comportamientos que son normales de nuestros hijos, como pueden ser no querer ponerse el pantalón que a nosotros nos gusta, o una rabieta por alguna circunstancia, son muchos más tranquilas, sosegadas y respetuosas. Si estamos hasta arriba, explotamos a la primera de cambio y luego nos sentimos fatal.

“Si te cuidas, estarás bien para hacer frente a situaciones conflictivas.”

 

Sabemos que no es nada fácil sacar tiempo para nosotros, pero es posible. Damos prioridad a otras muchas cosas antes que a tener un momento de relax y de desconexión que nos permita estar mejor después. Creerás incluso, que pierdes tiempo tomando una parte para tí, pero es al contrario. Una situación en la que has explotado porque estabas demasiado tenso la podrías haber evitado dedicándote un tiempo para ti.

Organizamos nuestra vida en torno a los demás, trabajo, casa, niños, actividades, horarios de colegio y de las extraescolares, etc etc y un larguísimo etc.

Si somos capaces de llevar todo eso, de tenerlo organizado y de salir adelante, también somos  capaces de buscar un hueco por lo menos una vez a la semana, para dedicarnos a algo que nos permita desconectar, relajarnos y afrontar mejor lo que cada día nos toca. Si sabemos que un día concreto de nuestra semana vamos a poder disfrutar de tiempo para nosotros, nos sirve de aliento para saber que existimos, para relajarnos y para quitarnos pesos de encima.

Para nosotras se ha convertido en una prioridad dedicarnos un tiempo a la semana. Cualquier cosa, alguna actividad que nos guste, no hace falta irse a un balneario a que nos den un masaje estupendo, que también estaría muy bien, pero simplemente saber que a tal hora, tenemos programado un rato para descansar, sin nadie más, aunque sea para leer un libro, hace que después las cosas fluyan de otra manera.

Disfrutando de este tiempo, aumenta nuestra paciencia y somos más capaces de hablarles sin gritar, de contenernos ante situaciones en las que los niños a veces te ponen al límite, de estar con ellos con respeto, empatizando y conseguimos transmitírselo a ellos y conectar.

Para conseguirlo tenemos que ser conscientes de lo importante que es cuidarnos. Darse cuenta que tenemos la necesidad de cuidarnos es el paso necesario para conseguirlo. Una vez lo hayamos logrado mejorará la relación con nuestros hijos, pareja y entorno.

Son muchos los beneficios que encontrarás cuidándote.

 

Johannes Ruiz

Autor de la publicación

Mamá de tres mosqueteros. Convencida de que el amor no malcría. Difundiendo la Crianza Positiva.

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