Carta a mi hija: Cosas que me gustaría enseñarte

Una madre me ha enviado ayer esta preciosa carta que ha escrito a su hija, no dejéis de leerla porque es realmente preciosa y emotiva.

Cosas que me gustaría enseñarte

A reírte fuerte. A reírte sin miedo a que tu risa no suene de la forma adecuada. A reírte de forma que los pulmones se te abran tanto que rompan esas preocupaciones que los puedan estar oprimiendo

A comerte la vida a mordiscos. Mordiscos grandes, a dos carrillos. A saborearla.

A meterte en el agua del mar, a tocar la arena de la playa. A comerte la tierra de las plantas si lo crees necesario.

A andar descalza.

A coger todas las oportunidades. Aprovecharlas. Ver a dónde te llevan todos los caminos que se te abren.

A ser fuerte y valiente.

A recoger un palet de la basura para convertirlo en un sofá.

A besar queriendo comer el alma de la persona que besas. Queriendo bebértelo para llevarlo dentro contigo siempre.

A abrazar hasta que se toque tu corazón con el de la persona que abrazas.

Que el sitio más seguro del universo es el pecho de quien te ama.

A no tener miedo de equivocarte, ni de que te juzguen. A no tener miedo de mostrarte tal como eres. A no ser tu peor enemiga.

A hablar y leer en todas las lenguas que necesites para calmar tu necesidad de información o de interacción.

A liberarte la mente poniendo tus sentimientos en una poesía, en un cuadro, en una canción… a aprender lo que necesites para conseguirlo

A ganarte la vida sin sufrir.

A ayudar a los que necesitan ayuda. A no echar la vista a un lado. A recoger perros, gatos. A no tener miedo de que te contagien la tiña.

A escuchar el ritmo de la vida.

A sembrar y cosechar. Observando la magia de la vida que crece. Aceptando que todo tiene un tiempo y que lo mejor es sembrar y cosechar de acuerdo a los ritmos que la tierra marca.

A aceptarte:  Como ser humano. y como mujer. Que sólo tú puedes llevar un hijo en tu vientre y sólo tú lo puedes amamantar. Que tú eres mágica por poder hacer ambas cosas. Que hacer ambas cosas no es un lastre.

A ensuciarte las manos.

A que las cosas siempre son mejor hacerlas que decirlas, porque al hacerlas se dicen solas.

A querer hasta rabiar. A querer tanto que no te quepa el amor en el pecho . A querer sin miedo. A no ser quien manda en la relación, porque en las relaciones no manda nadie.

Que una sonrisa abre puertas y el humor puede ser tu mejor arma.

Que sólo se necesitan unos segundos para conectar con alguien.

Que la gente con la que conectas siempre vuelve a ti y tú a ellos.

A que la amistad existe, aunque es difícil encontrarla y no se parece a lo de las películas.

Que el amor existe y tampoco se parece a lo que muestran en las películas.

Que nunca nunca nunca nada es blanco o negro: La vida está llena de matices grises.

Que no necesitas ser como nadie para ser feliz.

Foto: KmBerggren

 

Autor: Andrea Pérez

Texto original en su blog: Con un terroncito de sal

Johannes Ruiz

Autor de la publicación

Mamá de tres mosqueteros. Convencida de que el amor no malcría. Difundiendo la Crianza Positiva. Pedagoga, Coach de Familia & Inteligencia Emocional, Educadora de Disciplina Positiva para Padres y Profesores.

There are 3 Comments

  1. Publicado por isabel Responder

    Un post precioso, todas las cosas que deberíamos contar a nuestros hijos y tener nosotras siempre presentes.
    A veces, con tantas prisas y tanto lío que nos rodea, perdemos un poco el norte.

  2. Publicado por Elena Riberas Pérez Responder

    Me ha encantado, es precioso

  3. Publicado por Thais Responder

    Sabias palabras… precioso

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